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¿Principio o Fin?

Relaciones de pareja, eso que vivimos con la intención de que nos genere bienestar, satisfacción y felicidad, y que en multitud de ocasiones nos aporta todo lo contrario. Relaciones de pareja, eso a lo que a casi todo el mundo nos toca enfrentarnos alguna vez. Y lo difícil no es hacerlo, sino hacerlo sin experiencia. ¿Que experiencia vamos a tener? Nos enseñaron matemáticas, historia y otras ciencias…..Pero ¿Y la ciencia de la pareja? No, eso no venía en la formación que nos dieron y claro así es muy difícil aprobar. Llegado el momento toca aventurarse y llevar hacia delante una relación de pareja sin haber recibido una formación en condiciones y con lo que aprendimos en casa, internet, amigos,…Vamos que igual no es el mejor ejemplo a seguir (aunque a veces sí).

¿Que esperábamos? ¿Que funcionara todo genial? Pues con la base que tenemos es muy difícil, pero no nos desanimemos. Lo que no aprendimos en el pasado se puede aprender ahora, y tener una relación de pareja sana no es la excepción.

Empezar una relación no deja de ser un nuevo proyecto por el que ilusionarnos y trabajar para conseguir los objetivos de bienestar, satisfacción y felicidad. En los primeros momentos, cuando empezamos a conocer alguien por el que sentimos una atracción, es fácil idealizar a esta persona, su forma de ser, su comportamiento,…. Normalmente encontramos a la otra persona perfecta para nosotros. Es normal, vemos lo que queremos ver porque según la psicología social estamos predispuestos a captar la información que se acomoda a nuestro pensamiento. (Hemos dicho que es normal, no que sea sano para nuestra felicidad futura.)

Pasado el primer momento y empezada la relación empiezan muchos retos que ir superando juntos. Como quien construye un barco con el que navegar necesitaremos diseñar de alguna manera el proyecto e ir llevándolo a cabo por fases. Conocerse a nivel afectivo, emocional, social, comportamental,compartir proyectos en común, la convivencia, aprender a discutir, confiar en la otra persona,… La construcción desde un principio de una relación sana y equilibrada tiene mayores garantías de continuidad de la relación y nos genera mayor grado de bienestar, satisfacción y felicidad a lo largo del tiempo.

¿Y qué hacemos si nuestra relación de pareja no queremos que se acabe pero nos genera malestar, insatisfacción e infelicidad?

Muchas parejas se encuentran en la situación de que aman a la otra persona pero el diseño que hicieron de su relación es defectuoso y ante esto han desarrollado patrones de conducta que rompen con las reglas necesarias para mantener esa relación sana y equilibrada tan deseada. Acudiendo a terapia de pareja podemos eliminar esos patrones dañinos y cambiarlos por las bases de una relación sana y duradera, como son la confianza, la afinidad, el respeto y cuidado mutuo, el diálogo y la comunicación, el cariño, la afectividad y la sexualidad.

La terapia de pareja no es el principio o el fin. Es lo que tú quieras que sea. Puede ser el principio de una nueva etapa en la relación de pareja, en que repareis vuestro barco y lo equipéis de lo necesario para seguir surcando por las difíciles aguas del dia a dia. O puede ser el fin de patrones dañinos que no nos aportan nada positivo en la relación.